Atar es tan común entre hombres como entre mujeres
2.021 adultos, una sola lista de preguntas, y la diferencia no está donde se supone.
Una encuesta representativa a escala nacional de 2.021 adultos estadounidenses planteó la misma lista de prácticas a ambos sexos. En atar a la pareja o ser atado, el 21,1 por ciento de los hombres y el 20,6 por ciento de las mujeres dijeron haberlo hecho — una diferencia lo bastante pequeña como para no ser ninguna.
Con los azotes ocurrió lo mismo: 31,9 por ciento de ellos y 34,1 por ciento de ellas. La imagen de la atadura como algo que un sexo hace y el otro consiente no está en las mediciones. Está en el marketing.