El preservativo es mucho más antiguo que el caucho
Lino, empapado en productos químicos, y atado con una cinta.
Gabriele Falloppio — el anatomista que da nombre a las trompas — describió en una obra publicada en 1564 una funda de lino empapada en una solución química, y afirmó haberla probado en 1 100 hombres, ninguno de los cuales contrajo sífilis. Se ataba con una cinta. Estaba pensada contra la enfermedad, no contra el embarazo.
Versiones anteriores se hacían con intestino animal, y ejemplares hallados en el castillo de Dudley, en Inglaterra, datan de alrededor de 1640. El caucho no llega hasta después de la vulcanización de Goodyear en 1839, y el látex — lo bastante fino para resultar aceptable — no antes de los años veinte.